Su Majestad el Rey Mohammed VI, Amir al Mouminine, realizó la oración del viernes en la mezquita «Karrakchou» en Rabat. En su sermón, el imán indicó que quien contempla los versículos coránicos y los hadices del profeta se da cuenta de que la finalidad última de la religión islámica es la realización de la felicidad del Hombre en este mundo y en el más allá. Insistió en una gran verdad, a saber, que el uso de la fe para la concreción de acciones útiles a la comunidad depende de la asimilación del verdadero significado de la religión, una misión que incumbe a los ulemas, atribuyendo la mala comprensión de los objetivos de la fe a, entre otras cosas, la ignorancia, las tentaciones y las codicias. Los creyentes deben darse cuenta de que el Islam procura la bienaventuranza, la tranquilidad, la paz interior y la felicidad en la vida y después de la muerte, añadiendo que la religiosidad de una sociedad dada es efectiva en la medida en que la comunidad se aleja de las desviaciones, los disturbios, el desgarro y que en ella prevalecen la paz y la seguridad, dos objetivos hacia cuya concreción aspira la humanidad entera.
El imán invitó a este efecto a los fieles a abstenerse de toda acción proscrita por la fe o perjudicial para el prójimo de cualquier manera que sea, conforme al hadiz del profeta Sidna Mohammed, paz y bendiciones sobre él, diciendo que «el verdadero musulmán es aquel de quien los fieles no tienen que temer ni su lengua, ni su mano». Habiendo alcanzado este estadio de la fe, el creyente podría luego llenar su corazón del amor al prójimo. Hizo la distinción entre el verdadero cumplimiento de la fe por los fieles y los comportamientos que están en las antípodas de lo que deben ser las prácticas de los creyentes, señalando que la religión no recomienda en absoluto apegarse a la forma en detrimento de la sustancia, como afirmó el profeta Sidna Mohammed, paz y bendiciones sobre él: «Allah no os juzga según vuestro cuerpo y vuestras apariencias, sino que Él mira más bien vuestros corazones y vuestras obras». Si queremos que nuestros hijos practiquen las enseñanzas de nuestra santa religión lejos de todo extremismo y de toda falta, debemos inculcarles los fundamentos de la fe verdadera y recomendarles adorar al Altísimo tanto como sea posible y según sus posibilidades, tal como fue preconizado por el último mensajero de Dios, recomendó. Indicó que la misión fundamental que incumbe a los ulemas, a los educadores y a los predicadores consiste en alimentar los recursos de la fe, consolidar el sentimiento de la fe en los corazones de las generaciones nacientes, tomando para ello el camino de la moderación y del justo medio para que estas generaciones estén prevenidas contra las corrientes intelectuales destructoras y las prácticas sin vínculo con la santa religión.
Al final de su sermón, el imán imploró al Todopoderoso que conceda apoyo y asistencia a S.M. el Rey, Amir Al Mouminine, protector del culto y de la religión, que preserve al Soberano como fuente de beneficios para la Umma y que lo colme en las personas de S.A.R. el Príncipe Heredero Moulay El Hassan, de S.A.R. el Príncipe Moulay Rachid y del conjunto de los miembros de la ilustre Familia Real. El imán también elevó oraciones al Altísimo para que rodee de su santa misericordia al difunto S.M. Hassan II y al difunto S.M. Mohammed V y los acoja en Su paraíso entre los Profetas, los santos y los virtuosos.
Proveedor / Fuente : Le Matin